10 noviembre 2009

adolescentes

Los jóvenes y sus problemas. La presunta solución a la violencia entre los adolescentes con las noches más cortas en la provincia. EL alcoholismo y la violencia. Más allá de las discusiones puramente televisivas (con ritmo de tv, claro) es interesante pensar en los jóvenes y su futuro y su relación con el ahora. Así como en la provincia de Buenos Aires la vida sin sentido ni rumbo de los adolescentes causa estupor de los televidentes y quienes gobiernan, en el interior del país lo a veces inconsistente de la idea de "futuro" para los más jóvenes se traduce en suicidios. Neuquén es la tercera del país en el ránking de provincias con altas tasas de suicidios.
La imposibilidad de ver algún futuro gratificante en los jóvenes, no es un problema exclusivo de Noruega (que tiene una de las tasas más altas, sino la máxima, de suicidios).
Tal vez, pienso, el problema no sean los horarios.
Abajo una nota de la semana pasada publicada por mi en el Diagonales, y más abajo, una columnita de Pablo Montanaro, periodista residente en Neuquén que trabajó el tema.


Un chico de 15 años se mató dentro de un aula

Se disparó frente a una profesora y un preceptor. Dejó una carta. Dijo que era discriminado


Un chico de 15 años se suicidó con un disparo en el pecho dentro del aula de una escuela secundaria de Mariano Moreno, una localidad de 4.000 habitantes de la provincia de Neuquén. El adolescente dejó una carta para sus padres, que entregó a una docente y a un preceptor, quienes no lograron disuadirlo y presenciaron el episodio. Antes, había mostrado el revólver a sus compañeros. La Comuna local decretó duelo y la escuela retomará las actividades el lunes, con trabajos de contención.
“¿Lo hago? ¿Lo hago ahora?”, preguntó a sus compañeros de clase Juan José Bruno, mientras les mostraba el revolver calibre 38 largo con el que pensaba suicidarse.
El episodio ocurrió a las 10.30 de ayer en un aula de la escuela secundaria CPEM 37 de Mariano Moreno, una localidad neuquina ubicada a 20 kilómetros de Zapala.
Los chicos del segundo año habían regresado del recreo para iniciar una clase de biología cuando Bruno extrajo el arma delante de sus compañeros y una docente.
Al advertir el hecho, la profesora hizo salir a los alumnos a la galería y, junto a un preceptor, intentaron contener al alumno y convencerlo de que entregara el arma. Pero el chico les dio una carta y les pidió que se la entregaran a su padre. Luego disparó.
El balazo impactó en el pecho del chico, que murió instantes después. Una ambulancia retiró el cuerpo de la escuela y lo trasladó a la morgue.
Anoche, el alumno era velado en la iglesia Sagrada Familia.


CARTA. Antes de dispararse, Bruno dejó una carta para que le entreguen a su padre, en la que explicaba que se sentía discriminado y anotaba algunas de las razones de su determinación.
El chico era uno de los 9 hijos de un empleado municipal y presidente de la Cooperativa de Agua Potable de Mariano Moreno, Víctor Rufino Bruno.
El director de la CPEM 37, Esteban Barrera, dijo a Diagonales que el adolescente “era un alumno tranquilo, algo retraído, pero que no tenía problemas en la escuela”. EL ARMA. El chico se quitó la vida con un revólver calibre 38 largo que obtuvo en su casa.
Ese arma pertenecía a su padre, un militar retirado que la guardaba desde sus épocas del Ejército.

CONMOCIÓN. El colegio permanecerá cerrado hasta el lunes. “Ahora debemos tratar de salir adelante. Nos debemos a los alumnos. Vamos a trabajar interdisciplinariamente con los alumnos, los padres y los docentes, porque esto nos golpeó a todos”, resaltó Barrera.
El CPEM 37 es la única escuela de Mariano Moreno y tiene una matrícula de 200 alumnos, divididos en tres turnos.
Ayer, el intentende Local, Carlos Valenzuela, decretó 48 horas de duelo en la ciudad.

Altos niveles
Por Pablo Montanaro
Pensar que el año pasado, once jóvenes de 15 a 20 años se quitaron la vida en Neuquén, es un dato para analizar desde el punto de vista social, porque cada vida vale y que sean jóvenes debe ser tomado como algo muy significativo para la sociedad", comentó a este periodista días atrás Viviana Herrera, directora general de Atención Primaria de la subsecretaría de Salud de la provincia. Por ello las autoridades de Salud señalaron la necesidad de elaborar un plan de prevención para tratar esta compleja problemática, que en el día de ayer se cobró una nueva víctima.
Esta iniciativa también se ocupará de la posvención, es decir, la atención posterior a un suicidio que deja secuelas en familiares y en aquellas personas cercanas a quien decidió quitarse la vida. Y en este caso, más que nunca, esta atención deberá ser fundamental porque una docente presenció el hecho y sus compañeros asistieron a la expresión de ese deseo extremo.
Las provincias patagónicas cuentan con los niveles más altos de suicidios que, según explican los especialistas, está relacionado con la búsqueda de mejores horizontes de trabajo con el consiguiente desafío de sobrellevar situaciones de soledad y distanciamiento de sus familias de origen. Ahora, cuando se trata de un joven, la preocupación es mayor.
Los especialistas también señalan que nunca se debe subestimar la situación cuando un joven expresa tener serios problemas emocionales y, en especial, cuando hace verbal su deseo de quitarse la vida. Sus familiares, amigos y profesionales que lo acompañan deben tener muy en cuenta este riesgo.
Periodista y escritor radicado en Neuquén

17 octubre 2009

Mis viejos vivieron para contarlo

Mi mamá había terminado el segundo año de periodismo a finales del '75 y quería retomar la carrera. En los primeros días de marzo del '77 fue a la Escuela Superior de Periodismo a preguntar cómo tenía que hacer para volver a empezar. "El Negro" Bustos, un empleado de la facultad al que conocía de cuando militaba en el Centro de Estudiantes le dijo que su caso era complicado: "Es que vos estuviste en política, flaca". Pero le dijo que no se preocupara, que volviera el 24 de marzo que él le iba a tener una respuesta.
El 24 de marzo de 1977 mi mamá fue con su bebé de siete meses a la Escuela. Ese día Rodolfo Walsh había enviado a las redacciones su Carta Abierta a la Junta Militar denunciando las desapariciones y muertes y al día siguiente lo mataron cuando se resistió a ser secuestrado.
Mi mamá no se resistió. Cuando Bustos le dijo que no había solución para su pedido, bajó las escaleras y en la puerta de salida se topó con un hombre, alto, canoso, vestido de civil. Ese tipo la agarró a ella y otro le arrebató a su bebé de los brazos. La subieron a un Falcon color ladrillo que estaba estacionado en la puerta. Le vendaron los ojos y la tiraron en el piso del coche. Delante se sentó el que llevaba a su hijo, junto al conductor. Mi mamá sólo atinó a decirles que se estaban olvidando el cochecito de su bebé.

Eran las ocho de la noche y estaba oscuro. Mi viejo volvía a su casa después de trabajar todo el día en el frigorífico Subga de Berazategui. Dobló la esquina de calle 2 y encaró por 48, hacia su casa, que estaba casi a la mitad de cuadra. Ya llegaba. Y apenas dobló, un hombre, grandote, de anteojos, con los brazos cruzados (uno dentro de la campera), salió de algún recoveco de la esquina y lo siguió desde atrás. Hizo unos pocos pasos más. Y ese hombre lo agarró por detrás del cuello y le puso un arma en la cabeza. Al instante, se encendieron las luces de varios autos que estaban estacionados en la cuadra. Lo encapucharon y lo metieron en su casa. Estaba toda revuelta. No estaba ni su mujer ni su hijo. Lo sacaron y lo tiraron en el piso del asiento de atrás de un auto.

El coche que llevaba a Viviana en el piso dio varias vueltas por la ciudad. La bajaron en un lugar, la metieron en una sala grande, enorme -quizá fuera un galpón- y la ataron a una silla. La dejaron ahí. Preguntaba por su bebé. Más tarde le dijeron que no se preocupe, que su hijo ya había cenado, que le habían dado puré, duraznos en almíbar y Coca-Cola. Pasó la noche en el primer piso, encerrada en una pequeña celda enrejada. Había más gente en ese primer piso, pero nadie hablaba. A la mañana -¿era la mañana? Había, si, luz de día- la bajaron a una sala más grande. Allí estaba Carlos, su marido, mi viejo.

El tiempo pasó sin lógica. En esos días de cautiverio la interrogaron en una casilla como las que usan los campamentos en el campo, que estaba fuera de esa construcción donde los habían encerrado. Le preguntaron por gente conocida, por sus amigos, le nombraban personas para que las identifique. Se enteraron que ese lugar era el centro clandestino de detención conocido como La Cacha muchos años después, leyendo los testimonios de otros sobrevivientes, leyendo los relatos de personas que habían pisado los mismos escalones hasta un primer piso, que habían estado en las celdas enrejadas, que habían estado atados a argollas en el piso y tirados sobre lonetas de gomaespuma en una sala grande, junto a otros cautivos.

Después de dar vueltas en el coche, a Carlos lo bajaron en un predio en el campo. En ese lugar escuchó ladridos de perro, escuchó el tren, escuchó los autos que pasaban por una ruta. Y escuchó aviones. Debía estar cerca del aeródromo, pensó Carlos. Hasta que leyó los testimonios de otros sobrevivientes, siempre pensó que había estado secuestrado en Arana. Lo bajaron vendado y lo dejaron atado en una sala grande. Ahí le preguntaron por gente. Todos relacionados con su militancia hasta el ‘75 en el FURN y la JUP. Después lo llevaron a la sala donde se reencontró con mi vieja.
En esa sala Viviana y Carlos, mis viejos, estuvieron seis o siete días. Esposados al piso, junto con otra gente. Ahí estaban también Molina -el bancario le decían porque trabajaba en un banco- y lo conocían porque vivía en el mismo edificio que un amigo de ellos. Ahí estaba también Pupé, una chica que hacía carteras de cuero. Ahí estaba otra mujer, embarazada, que estaba por tener.

El miércoles Carlos y Viviana, mis viejos, declararon en el Juicio por la Verdad de La Plata. Contaron que no los torturaron, pero que ahí se torturaba y se escuchaban los gritos de los torturados. Contaron que siempre sospecharon que alguien había hecho algo para que no los maten. Contaron que sospechaban que ese hombre es un veterinario que ahora tiene una veterinaria en Mendoza que se llama El Francés. Contaron que entre los represores había uno que al que le decían Pablo y mi viejo contó que uno lo obligó a descubrirse los ojos y mirarlo a la cara, porque él era guapo y no le importaba. Contaron que antes de salir Pupé le dictó el teléfono de su casa a mi viejo y le pidió que le avisara a su mamá. Mi mamá contó que la noche que los liberaron ellos estaban convencidos de que los mataban.
Pero los dejaron en una esquina y les dijeron que a media cuadra estaba su bebé. El mismo día que la habían detenido, le habían preguntado la dirección de algún pariente para dejar al bebé. Mi mamá dio la de un tío. En la casa de ese tío se encontraron con su bebé. Se reencontraron conmigo. Unos días más tarde, Carlos cumplió con el pedido de Pupé.

10 octubre 2009

Todos los caminos conducen al '76

Se aprobó la Ley de Servicios Audiovisuales. El congreso reemplazó, por fin, una Ley nacida de la última dictadura (1976-1983). Esta nueva Ley puso de los pelos al Grupo Clarín, que salió con los tapones de punta y que ahora, ya con la batalla por el control de la radiodifusión perdida, advierte (en realidad y casi sin quererlo, abre el juego) sobre el control de Papel Prensa, la empresa que provee de papel a los diarios argentinos, que está bajo control compartido con los Mitre.
Y es que todos los caminos de la prensa y las empresas periodísticas conducen en este país a la dictadura: el Grupo se quedó con el control de Papel Prensa, en realidad con el 75% compartido con La Nación y La Razón (que ahora es de Clarín y se reparte gratis en los subtes porteños), en una transacción que fue garantizada por Videla & Co. en 1977, con el secuestro y desaparición de los herederos de Papel Prensa en ese entonces.
Una mancha más en el gatopolio. Tras la muerte en un accidente de David Graiver, que compartía con el Estado (75% a 25%) la producción de papel para diarios, los milicos fueron por todo: secuestraron a la esposa, la madre y el padre de Graiver, los torturaron en los centros clandestinos de detención y, ya a disposición del PEN (es decir, "detención legalizada") los condenaron en juicio militar a veintipico de años. Pero lo jugoso de ese atropello fue el botín.
Así Papel Prensa quedó en manos del Grupo y empezó todo...
Osvaldo Papaleo, un partícipe de aquella historia, clarifica un poco ese inicio del multimedios (click acá para la entrevista o acá para esta otra), y abre el juego a la discusión sobre medios y monopolios en el país.

28 septiembre 2009

“Señalizaron” La Cacha, el ex centro de torturas de Olmos


A las 11 de ayer unas setenta personas se reunieron frente a un viejo portón oxidado, ubicado a un costado del ingreso de la cárcel, en 191 y 52. Ese fue uno de los accesos a La Cacha. Allí fue colocada una placa que señala el ex centro de tortura y exterminio.
"Entre 1976 y octubre de 1978, cientos de personas padecieron aquí los más terribles tormentos. La mayoría permanece desaparecida, entre ellas, al menos 14 mujeres embarazadas. En su memoria y por el futuro, seguimos reclamando el juzgamiento y castigo de los responsables". Esas palabras quedaron ayer instaladas en la pared de uno de los ingresos al predio donde durante la última dictadura militar funcionó el centro de detención conocido como La Cacha, ubicado al lado de la cárcel de Olmos. La señalización fue realizada en el marco de las actividades de cierre del IV Encuentro sobre la Construcción de la Memoria, con que la Comisión Provincial por la Memoria festejó sus diez años. Reclamos de justicia y celeridad en el proceso de la causa para juzgar los crímenes allí cometidos que lleva, al menos, tres años paralizada.
A las 11 de ayer unas setenta personas se reunieron frente a un viejo portón oxidado, ubicado a un costado del ingreso de la cárcel, en 191 y 52. Ese fue uno de los accesos a La Cacha. Allí fue colocada una placa que señala el ex centro de tortura y exterminio.
Del acto, encabezado por la directora ejecutiva de la Comisión, Ana Cacopardo, participaron la Madre Adelina Alaye, cuyo hijo Carlos, fue mantenido secuestrado en ese centro; la coordinadora del Archivo Nacional de la Memoria, Judith Sair; sobrevivientes y familiares de desaparecido.
"Junto con esta marca, hoy renovamos el compromiso de muchos años, que hoy tiene un solo nombre: Justicia", dijo Cacopardo en el acto.
Además, recordó que la causa que investiga los crímenes cometidos en La Cacha -que está en manos del juez federal Humberto Blanco- "sigue paralizada".

LUCHAS. "En el '77 estuve detenido en este predio. No es mucho lo que puedo decir, lo pasado lo he dicho en las declaraciones (a la Justicia). El mejor homenaje que podemos hacer a los asesinados por la dictadura es seguir su camino de lucha", dijo el sobreviviente José Luis Barra.
También testimoniaron otros sobrevivientes y familiares de personas allí asesinadas.

CIERRE. El IV Encuentro finalizó frente al Pasaje Dardo Rocha, en 50 entre 6 y 7, con la presentación del grupo musical Fulanas Trío

27 septiembre 2009

La Lucha Que Nos Parió, una década en el aire

La voz radial de los HIJOS de desaparecidos

La agrupación HIJOS de desaparecidos de La Plata llevó su palabra al éter local en 1999 y hoy, esa experiencia radial de difusión de política de derechos humanos llamada La Lucha Que Nos Parió cumple 10 años. El programa, que comenzó en una radio comunitaria y que desde 2001 se emite por la frecuencia de FM Universidad, pondrá a las 14 un "festejo al aire".
El programa LLQNP nació a la sombra del gobierno delarruísta denunciando la brutal represión del puente que une Chaco con Corrientes, en el que murieron dos personas; transitó por el derrumbe de 2001 y los ajusticiamientos de los piqueteros en la masacre de Avellaneda, y la caída de las leyes de impunidad. En esta década llevó a los oídos de los radioescuchas platenses la palabra de la agrupación HIJOS, nacida de la resistencia al terrorismo de Estado de la dictadura de 1976.
"El programa se gestó en los pasillos del Jockey Club. Yo laburaba en el puesto de la fotocopiadora de Periodismo y las primeras reuniones se hicieron ahí", cuenta a Diagonales Camilo Cagni, conductor del programa de radio e hijo de Julio César Cagni y Nora Liliana Silvestri, secuestrados en la última dictadura. "Con Julio (Avinceto, co-conductor) cursábamos radio y Lucía García nos tiró la idea de hacer el programa de los HIJOS. Así nació".
El trío inicial lo integraron Cagni, Avinceto y García, también hija de militantes desaparecidos. Hoy los dos primeros son un dúo, con la producción de Matías Perera.
Cuando en septiembre de 1999 Eduardo Candreba les cedió un espacio en FM Radio Futura, la voz de los HIJOS llegó al aire platense.
"La idea era difundir las temáticas que abordaba la agrupación HIJOS de desaparecidos, mostrar el análisis político que hacía, difundir la política y el punto de vista de los HIJOS. Porque la agrupación se expresaba en las marchas y los actos, pero no tenía un espacio semanal donde expresar sus ideas. Así surgió el programa, buscábamos tener un contacto más directo con la gente", explica Cagni.Y subraya: "El nombre lo tomamos del programa de radio que los HIJOS de Capital Federal ya hacían y todavía hoy sigue en (la FM) La Tribu".

AIRE. "Tratamos los temas desde una visión contestataria -sigue Cagni-. Amparados en que somos la agrupación HIJOS podemos ser más directos y putear a un ministro que ordena una represión, te permite ser menos condescendiente con los poderes de turno y podés marcar y señalar al que te está pisoteando tus derechos".
Hoy, emitirán un programa especial con invitados y, como broche, tocará una banda en vivo.

22 septiembre 2009

La Masacre de Ramallo

Toma de rehenes, tres muertos y un "suicidado", en los mejores años de la maldita policía


En la cabeza de los tres hombres pasaban muchas cosas ese 16 de septiembre de 1999. La adrenalina fluía a raudales. Soñaban con comprarse un edificio en Río de Janeiro, contaría diez años después el único sobreviviente de la banda. Nada podía fallar: tenían apoyo de la Bonaerense, trotyl provisto por un militar y apoyo externo. Cuando a las ocho menos cinco el gerente del Banco Nación de Villa Ramallo abrió la puerta al cartero, los tres tipos entraron y los apuntaron. Comenzaba así una toma de rehenes que duraría 20 horas y que terminaría a las 4 de la mañana del día siguiente, cuando en una salida pactada, cientos de policías dispararon 120 balazos al Polo verde del gerente. Sólo una de las 46 balas que dieron en el auto pegó en un neumático. Las otras 45 impactaron a la altura de los ocupantes. Allí iban los tres asaltantes, Javier Hernández, Carlos Martínez y Martín Saldaña; el gerente Carlos Chávez, su esposa, Flora Lacave y el contador de la entidad, Carlos Santillán. Hernández, Chávez y Santillán murieron en la balacera. Todo fue filmado por las cámaras de TV y puso sobre la mesa de la opinión pública las "bandas mixtas" de las mejores épocas de "la mejor policía del mundo". Se lo conoció como la Masacre de Ramallo, que ya cumplió 10 años, justo cuando el único sobreviviente de la banda fue beneficiado con salidas transitorias.

SEGUIR LEYENDO (CLICK ACÁ)...

15 septiembre 2009

Una de piratas

El flaco estuvo revisando diarios viejos porque la maestra de segundo grado de Dante le había dado de tarea recortar palabras con bla, ble, bli, blo y blu, como él había hecho también en sus primeros días de educación primaria. Con bli, sólo encontraron “pública”.
–¿Sabés qué quiere decir? –preguntó el flaco. –No –dijo Dante.
–”Pública” quiere decir que es de todos. Como la plaza –explicó el flaco.
Terminaron la tarea tarde, ya de noche. Cenaron. Y prendieron la tele para ver a Capussoto.
Antes de ir al corte, el programa tiró un videoclip larguísimo de una banda rarísima (noruega, sueca, finlandesa… que importa).
Y Dante preguntó: “¿Qué quería decir pública?”.

–Que es de todos, que no tiene un dueño –repitió el flaco.

–Ahí dice “TV pública”–dijo señalando el ícono celeste del 7.

–Este canal es del Estado. No tiene un dueño porque es de todos los argentinos.
Dante pensó un ratito y preguntó de nuevo: “¿Y si viene un inglés y se la quiere quedar?”.

El flaco y la mamá de Dante le explicaron que eso era imposible, y aprovecharon para hacer una comparación con las invasiones inglesas. La parte que más le interesó fue cuando le dijeron que “entre todos los argentinos lo echamos a patadas en el culo”.
“Pobrecito, si supiera del petróleo, de Aerolíneas”, pensó el flaco. Y pensó en las asociaciones que hacen los chicos y en los ingleses, en los piratas que asolaron el caribe en la época colonial (como el del libro que lee Dante para la escuela); en los ingleses (piratas, claro) que se apropiaron de las Islas Malvinas.
Pero Dante nació en el XXI. ¿Por qué no preguntó si viene un español y se lo queda? Repsol, Marsans, Telefónica. ¿Y un yanqui?
Pero mejor, –pensó el flaco– era distraerse con las poses de karateca de Dante al explicar cómo iba a fajar a ese inglés pirata que nos quería sacar a Peter Capusotto y sus videos.